La Doctrina Social de la Iglesia

La Doctrina Social de la Iglesia, iniciada con la célebre Encíclica Rerum Novarum (1891) que denunció los excesos e injusticias del capitalismo y del liberalismo,- como luego otras lo hicieron respecto del socialismo y del comunismo y, también, del neoliberalismo, traza las grandes líneas de la acción de los cristianos en la vida social y política, promoviendo su participación para realizar el bien común, la justicia social, la solidaridad y la ética. La doctrina social de la Iglesia es la proyección del dogma y de la moral cristiana sobre el plan social. Esta doctrina, si bien inspirada en la palabra de Dios, no vale únicamente para cristianos; vale para todos los hombres, cristianos o no cristianos, porque ofrece criterios universales sobre la dignidad de la persona, sobre los valores, la paz, la justicia y la solidaridad.

Los principios básicos del orden social: la dignidad de la persona humana, la sociedad, el bien común y la justicia social y caridad.

 La dignidad de la persona humana.

La dignidad de la persona humana es el principio y fundamento de toda la doctrina social de la Iglesia. Esta dignidad le viene por su origen creatural: Dios creó al hombre a su imagen y semejanza. Como ser digno, libre y social, que tiene un destino individual pero que sólo se desarrolla plenamente en sociedad, mediante la solidaridad con los demás. Actualmente, existe la cuestión de la bioética. La bioética es un campo prioritario y crucial en la lucha cultural entre el absolutismo de la técnica y la responsabilidad moral, y en el que está en juego la posibilidad de un desarrollo humano e integral. La biotecnología interviene en la vida del hombre. La trágica cuestión del aborto; los intentos de clonación a los humanos y de la eutanasia; exhumaciones de restos humanos y la extirpación de órganos para fines lucrativos y mágicos, ponen en peligro y minimiza la dignidad de la persona humana.

 Tratándose de una persona, no faltan derechos y obligaciones. En efecto, la persona gozan de derechos, cuyas propiedades son: inalienabilidad, inviolabilidad, obligatoriedad, anterioridad y superioridad a las leyes, acuerdos y convenios de los hombres.

Detrás de estos escenarios, hay planteamientos culturales que niegan la dignidad humana, fomentando una concepción materialista y mecanicista de la vida humana.

El Papa Juan XXIII, en la Pacem in Terris, sistematiza los derechos fundamentales del hombre en ocho categorías:

a. Derechos físicos:

• La existencia.

• La integridad física.

• Los medios para un nivel de vida digno

(alimentación, servicios sociales, habitación).

• La seguridad social (enfermedad, vejez, etc.).

 

b. Derechos morales:

• Debido respeto.

• Buena reputación.

• Libertado para defender sus ideas.

• Libertad para cultivar cualquier arte.

• Información objetiva.

 

c. Derechos culturales:

• Instrucción fundamental-Formación técnico-profesional.

• Educación intelectual superior.

 

d. Derechos religiosos:

• Honrar a Dios según el dictamen de la recta conciencia.

• Profesar la religión privada y públicamente.

 

e. Derechos vocacionales:

• Libertad de elección de estado.

• Fundación de la familia.

• Elección según vocación religiosa.

 

f. Derechos económicos:

• Libre iniciativa de la economía y en el trabajo.

• Trabajo en buenas condiciones físicas y morales.

• Justa retribución del trabajo.

• Propiedad privada.

 

g. Derechos sociales:

• Reunión y asociación.

• Emigración e inmigración.

 

h. Derechos políticos:

• Tomar parte activa en la vida pública

• Tutela jurídica de los propios derechos.

*Encuentra un esquema conceptual de la DOCTRINA SOCIAL DE LA IGLESIA haciendo Clik: AQUÍ