El Bien Común

Sociedad y Autoridad: Aunque Juan Jacobo Rousseau dijo homo hominis lupus, la verdad es que no se puede ser hombre sin hacerse hombre, sin vivir entre hombres. Es decir, el hombre no puede hacer crecer en él su vida y su personalidad sin convivir con otros, ya que es la sociedad la que hace posible la perfección de la vida humana. En este sentido, un cristiano tiene sentido social cuando se siente solidario de lo que hacen y les pasa a los demás (se puede hablar de solidaridad y subsidiaridad= no asistencialismo). Sin embargo, no se puede concebir una sociedad de personas sin autoridad. Por eso, se puede decir que es absolutamente necesaria la autoridad en la sociedad, ya que ésta exige un mínimo de organización. Quien dice organización dice orden, y por consiguiente, bajo una forma u otra de autoridad. Ésta es el principio de unidad, al que competen dos funciones:

    • La función primaria es coordinar, unir las actividades para un objetivo común.

    • La función secundaria es vigilar y reprimir las tendencias antisociales y castigar sus indebidas manifestaciones. Así, una sociedad no puede llegar a su madurez mientras la autoridad no promueve debidamente el bien común. Cabe señalar también que autoridad y poder no son exactamente una misma cosa. Mientras el poder es la capacidad de imponerse y obligar por la fuerza a que hagan lo que él ha determinado, la autoridad se sitúa en el derecho moral de mandar y determinar la conducta de los demás imponiéndoles un deber de conciencia y exigiendo, por tanto, una adhesión moral y personal.

El Bien Común: El bien común es uno de los temas fundamentales de la doctrina social de la Iglesia y constituye el punto de partida para determinar la relación que existe entre el individuo y la comunidad. No se puede comprender el bien común si no se entiende cuál es el fin último de orden sobrenatural que consiste en alcanzar a Dios y la felicidad eterna y cuál es el fin de orden temporal: conseguir el pleno desarrollo de la propia personalidad entonos los aspectos: físicos, culturales, espirituales.

 En efecto, el bien común no es únicamente:

     • una gran cantidad de riquezas donde cada miembro de la sociedad toma parte según sus necesidades y deseos (concepción materialista y cuantitativa del bien común.

    • una simple suma de bienes particulares.

    • un orden establecido que hay que conservar. Es un estado en evolución constante, que tiene que ir perfeccionándose sin cesar.

 ¿Qué es entonces el bien común? Según Pacem in Terram de Léon XIII, el bien común consiste y tiende a concretarse en el conjunto de aquellas condiciones sociales que consienten y favorecen en los seres humanos el desarrollo integral de su propia persona. Alcanza a todo el hombre, tanto a las necesidades del cuerpo como a las del espíritu.

¿Pero qué lo constituye?

A tal efecto, cabe también enumerar los elementos esenciales constitutivos del Bien Común, desde los más ínfimos hasta los más elevados, abarcándolos en tres grupos:

 a) Los bienes materiales, que tiene una función instrumental al servicio de fines más elevados: la riqueza industrial, agrícola o comercial, la técnica, los servicios, las fuentes de energía, los transportes, las carreteras, etc.

 b) Los bienes culturales, con una categoría superior a los anteriores: lengua, cultura, tradiciones, instituciones, arte, literatura, etc.

 c) Los bienes morales, la comunión de todos y cada uno en su adhesión a la verdad, la amistad, la justicia, la paz, etc.