Busqueda en el Templo de Salomon

Por Victor Hugo Bassino
17 Ago 2014  
Nadie puede conquistar el Grial si el cielo no lo conoce bien y no lo designa para él.» Wolfram von Eschenbach « ¿Dónde se halla pues, el Grial que debemos tratar de encontrar en la actualidad y en el que está escrito el nombre de Parsifal?  ...el nombre debemos buscarlo en la escritura de las estrellas.» Rudolf Steiner Es bastante comentado el raro hecho de que el Rey Balduino, a poco de llegar los 9 primitivos caballeros, les ofreciera como alojamiento nada menos que las ruinas del Templo, donde asentaba la mezquita de Al-Aqsa. Y poco después los dejara como únicos ocupantes. Uno de los supuestos más firmes es que la misión secreta impuesta por San Bernardo era la búsqueda del Arca de la Alianza y las Tablas de la Ley, que suponía enterradas en el Templo.

 Es probable que con las «Tablas de la Ley» hubiera copias de algunos documentos sagrados egipcios que Moisés (sacerdote egipcio iniciado) se habría llevado en el éxodo, tal vez motivo determinante de la encarnizada persecución del Faraón contra él y los judíos que emigraban. Una teoría supone que las Tablas de la Ley son una «fórmula del Universo» y que estas tablas, sacadas de Egipto, estaban en poder de los constructores de catedrales. Por otra parte, el Santo Grial ha sido considerado siempre como la «copa del saber»; ir a buscar las tablas de la Ley era precisamente, para los nueve enviados por San Bernardo, ir a la conquista del Grial. 

El mito inmemorial de la búsqueda del Grial podría ser en esencia la búsqueda en uno mismo del tesoro oculto desde que no utilizamos más que una pequeña parte (10%) de nuestro cerebro. Una variante de esta hipótesis sería la eterna indagación interior del Principio Vital, del Espíritu Santo o de la Gracia de Dios, según se lo llame. Muy escasos individuos, la mayor parte ascetas y santos, han llegado a esta Visión y, ciertamente tan fuerte ha sido su catálisis que los ha transformado para siempre. No obstante, en otros seres, no preparados, los ha llevado a perder lo poco que podían dominar: la razón. 

Encontramos cierto parecido con el concepto de Cábala que da Peredajordi: « ..es pues una teosofía en el sentido occidental de esa palabra, un conocimiento de lo divino, una búsqueda de la revelación de los misterios de la vida oculta de Dios y de las relaciones entre la vida divina y humana, revelación que conducirá a un conocimiento profundo de Dios mismo». Y respecto de lo ocurrido a quienes buscan (la Cábala), la encuentran y no están preparados: «Según el Talmud (Chaguiga XIV-b), en el Siglo II, cuatro grandes profesores se consagraron al estudio esotérico de la Torah logrando entrar en el Paraíso, o sea penetrando sus secretos. Se trataba de Rabí Akiba, Rabí ben Soma, Rabí ben Assai y Rabí Acher. 

Uno de ellos vio y murió, otro vio y se volvió loco, otro vio y se hizo apóstata; sólo Rabí Akiba entró sano y salió sano.» Diez años después de su llegada, los caballeros regresan y seis de ellos asisten al Concilio de Troyes. Atrás, en el Templo de Jerusalén no ha quedado piedra sin remover. Hasta han recuperado una caballeriza subterránea de Salomón, que podía alojar 2000 caballos o 1500 camellos. No hay constancia de que hayan encontrado el Arca y la Ley... pero a partir de su regreso parecen adquirir de pronto los suficientes conocimientos arquitectónicos como para dejar de lado la pesada construcción románica y pasar a la catedral gótica... En todo caso la revolución de la arquitectura gótica coincide con su regreso a Europa. 

Louis Charpentier señala que en el portal norte de la Catedral de Chartres existe un pequeño relieve con la leyenda: «Hic dimittitur Archa Cederis», que traduce como «Aquí queda depositada, obrarás según el Arca». No obstante cabe preguntarse, en primer lugar si efectivamente Moisés, dispuso de esa «Ley General del Universo», de ese «Número de oro».

 De ser así es probable que en forma secreta lo hubiera transmitido, como la cábala, de generación en generación y en forma verbal. Entre Moisés y Salomón transcurren algo más de tres siglos, es un tiempo relativamente corto para la transmisión de un misterio. Si esa Ley contenía precisiones arquitectónicas no parecen haber llegado a Salomón, pues cuando decide erigir el famoso Templo, como centro de veneración religiosa y símbolo de unidad nacional, recurre a la ayuda de Hiram, rey de Tiro. En otras palabras, según nuestra humilde opinión, si Salomón no poseía la llave de la construcción, pues hubo de llamar en su auxilio a los fenicios, el constructor pudo haberla ocultado en el Templo, donde la podían haber encontrado los templarios, 20 siglos después?????? Fuente: Los caballeros templarios Dr. Horacio Della Torre.