Templarios Monjes y Guerreros

Gran Priorato Templario de Chile

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“Templarios, Monjes y Guerreros”

"Un acercamiento a la Doctrina, Ética, Filosofía y Vida de un miembro de la Orden del Temple"

 1.- Introducción:

Mis Queridos Hermanos en Cristo Jesús, me ha correspondido el alto honor de dirigirme a ustedes y tratar este importantísimo tema, el cual representa un verdadero desafío para todo miembro de la Orden del Temple, ya que se me ha solicitado realizar un compendio de lo que es nuestra Hermandad y de la Doctrina Iniciática que imparte a sus miembros, como asimismo, la manera en la que debe actuar un verdadero Templario todos los días de su vida.

 

Me he permitido repasar someramente algunos temas, los cuales ya son de vuestro conocimiento, pero que a mi parecer es necesario recordar, a fin de concatenar los diversos conceptos que describiré a lo largo del trabajo, el cual pretende ser una guía de repaso para el Templario, independiente de su Grado y tiempo en nuestra Augusta Orden, ya que siempre debemos recordar que aunque seamos el más Alto Iniciado del Temple, hasta nuestros días finales seremos Novicios, ya que siempre debemos seguir perfeccionándonos, para que podamos comprender de mejor manera lo que nuestro Señor desee indicarnos, o desee manifestarnos a través de su plan divino de evolución espiritual, recordando siempre, que hemos jurado ser soldados de Cristo, compromiso que no se debe tomar a ligeras, ya que conlleva ofrecer a nuestro Señor todos los días de nuestra vida, demostrando mediante nuestros actos y a través de nuestro trabajo, como hemos comprendido su mensaje y como lo llevamos a los demás.

2.- La Orden del Temple, una Escuela Iniciática:

Cuando ingresamos a nuestra Augusta Orden de Caballería Cristiana, y nuestros Hermanos mayores nos dan nuestras primeras lecciones, se nos enseña que nuestra Orden es una Escuela Iniciática, por ende, cabe dedicar unas pequeñas líneas a este punto, a fin de indicar someramente, qué es una Escuela Iniciática y cuál es su papel en la evolución de la humanidad.

Una Escuela Iniciática es una organización educacional y religiosa, capacitada para entregar a sus miembros una influencia superior y no humana, que nosotros denominamos Luz, la cual proviene del Creador y cuyo caudal es dosificada en los grados de la Orden, a fin de no saturar a los miembros de la misma, ya que los conocimientos ancestrales u esotéricos, precisan de una depuración del Iniciado antes de ser entregados, debido a que el Iniciado, a medida que va corrigiendo los vicios y errores que trae desde la vida profana, va siendo más receptivo a la Luz Iniciática o revelación de la Divinidad, permitiéndole comprender de mejor manera el mensaje de nuestro Señor. 

La energía emanada del Dios Padre, es una conexión con lo Superior y que ha sido transmitida por distintas Escuelas Iniciáticas, que en conjunto forman lo que se denomina “Cadena Iniciática”, la cual se pierde en la noche del tiempo, es por ello, que se dice que el conocimiento ancestral es atemporal, ya que supera las barreras del tiempo, ha estado con el ser humano desde su creación, y son los Grandes Iniciados quienes cada cierto tiempo, aumentan el caudal espiritual que desciende sobre la humanidad, a fin de llevarla a un nuevo punto en su evolución. 

La Institución Iniciática, debe ser una verdadera depositaria de la influencia superior para poder comunicarla a sus integrantes, puesto que no puede transmitir lo que en si misma no posea. Estas Órdenes, no pueden ser el producto de una fantasía individual, ni fundarse como una asociación profana que no tenga como fin principal, la superación intelectual, moral y espiritual de sus miembros. Sobre este punto, cabe señalar que es muy común que existan Órdenes que copien o tomen el nombre de otras Escuelas Iniciáticas, pero que careciendo de la influencia espiritual y de los conocimientos arcanos, no son más que meros grupos sociales, que añoran algo que nunca poseerán, ya que para poseer la clave del conocimiento ancestral, es preciso recorrer un largo trayecto, ser guiado por un maestro y por sobretodo ser apoyado por sus similares. La gran problemática que surge de estos grupos, comienza cuando estos pseudo iniciados toman contacto a medias con sublimes conocimientos, lo cual, y en palabras del Gran Iniciado Eliphas Levi, solo los llevarán a la locura, debido a que todo su pensamiento y ser, no esta preparado para recibir la Luz, por ende malinterpreta los conocimientos, lo que le provoca un gran daño tanto a él como a los demás. 

Una de las principales diferencias entre una Escuela Iniciática y un grupo profano, es la perdida del individualismo y la arrogancia, características principales que deben observar los Iniciados, quienes deben procurar acercarse lo más posible a la perfección, y en nuestro caso, tratar de imitar a nuestro Señor Jesús el Cristo. Por el contrario, la meta principal del profano es destacarse entre los demás, principalmente a través de lo material, siempre bajo los ropajes de la arrogancia. No obstante, debo indicar que existen agrupaciones profanas donde se puede apreciar un claro principio iniciático, ya que sus fines y principios son bastantes altruistas, tales como la Cruz Roja, los grupos  Scouts, agrupaciones solidarias y de beneficencia, etc., no obstante, estas personas solo se acercan un poco a la verdad que posee el Iniciado, en otras ocasiones son fundadas o dirigidas por uno o varios Iniciados, pero principalmente no poseen la formación educacional y doctrinal necesaria para ser una Escuela Iniciática. 

Para resumir, una Escuela Iniciática es un conjunto de Iniciados, que buscan superar su primaria condición, recibiendo la influencia de la Divinidad a través de su Institución, la cual mediante rituales, conocimientos arcanos, trabajo y oración, les rectifica, educa y transmuta en nuevas personas, inculcándoles una conducta, ética y moral, que les lleva a ofrendar su día a día al Dios Padre, deseando como meta superior su perfeccionamiento, con el cual podrán y deben socorrer a la humanidad toda. 

Ahora que ya hemos repasado lo que es una Escuela Iniciática y cuales son sus principales características, nos adentraremos en las cualidades que debe reunir el Iniciado, sobre todo el Templario y del camino que se debe recorrer para concretar la “Iniciación Real”. 

Todo comienza cuando el neófito es sometido al Ritual de Iniciación de nuestra Orden, el cual es clasificado por los expertos en el tema ritualístico, como un ritual de paso, ya que el fin último del Ritual de Iniciación, es que el neófito pase de un estado a otro, en este caso, que pase de ser un profano, a ser un Hermano Novicio del Temple. 

Desde este momento, el anterior profano es considerado como un Hermano más del Temple, el cual comienza su camino por el mundo iniciático. Los dos primeros grados de la Orden del Temple (Hermanos Novicios y Escuderos), vienen a ser lo que se considera como los Pequeños Misterios de la Iniciación tradicional, los cuales a grandes rasgos, buscan la purificación del espíritu del Iniciado, el cual debe eliminar las capas que cubren su verdadera esencia, desembarazar su espíritu, o como decían los viejos alquimistas, eliminar sus metales o esencias densas que cubren el verdadero cuerpo del Iniciado, el cual con el pasar del tiempo, ira comprendiendo lo engañado que ha vivido, pasando su vida preocupado de cuestiones banales, en vez de preocuparse de lo verdadero. Una vez que se comprende este cambio de perspectiva, en el cual nos damos cuenta que lo que creíamos que era verdadero es falso y lo que era falso es lo verdadero, comenzamos a dirigir nuestro pensamiento y acciones hacia planos superiores de la conciencia humana, lo que nos permite comprender los Grandes Misterios. Es por ello, que el tercer grado de la Orden (Caballeros y Damas Templarios), corresponde a los Iniciados que ya están aptos para comenzar a comprender a cabalidad los Grandes Misterios, los cuales versan sobre el fin evolutivo del universo y las leyes que le rigen y como es posible manipularles, cuestión en la que no profundizare, debido al Grado de Iniciación de los Hermanos a los cuales me dirijo en estos momentos. 

Por otra parte, muchos autores, en especial Oswald Wirth y el alquimista Apiano León de Valiente, indican que los rituales de Iniciación vienen a constituir lo que se denomina como “Iniciación Virtual”, entendiendo estas ceremonias como la puesta en marcha de la Gran Obra, pero al no tratarse de una operación “mágica”, en el sentido vulgar de la palabra, no da por el solo hecho de haber participado en ella, la posesión de la “Iniciación Real”, la cual le corresponde al Tercer Grado de la Orden, etapa posterior al recorrido de las primeras parte del camino iniciático, y donde el Iniciado, ha podido llegar a tener razonamientos propios, los cuales ya no son influenciados por pasiones profanas ni terrenales, sino que son totalmente acordes a la energía del Ser Supremo, llámese Iluminación, Luz iniciática, Espíritu Santo, Alkahest, etc., siendo el hecho principal de esta etapa, que el ser humano experimente un alumbramiento, que le lleva a un plano espiritual mayor que el resto de los seres humanos, que tiene como características principales, una mejora tanto a nivel intelectual, espiritual, moral y corporal, con los clásicos síntomas metafísicos que describen varios autores, como lo son la clarividencia y la óptica transcendental, los cuales no son un requisito, pero que se dan en ciertas personas, siendo el síntoma principal y necesario para ostentar esta calidad, un "razonamiento superior" y "una plenitud espiritual", que se traduce en la Paz Universal que siempre han pregonado los Grandes Iniciados, que lleva al Iniciado a vivir una vida plena, sana y por sobre todo feliz, al comprender que su trabajo le acerca cada vez más a la fuente primaria del universo y a nuestro Señor Jesús el Cristo. 

3.- Doctrina, Ética y Filosofía de la Orden del Temple: 

Para hablar sobre la Doctrina de la Orden del Temple, es necesario definir qué es un Templario. Con lo expuesto en el punto anterior, se ha podido precisar que un miembro de la Orden del Temple es un Iniciado, por lo cual, le es necesario aprender los conocimientos que son comunes a todos los Iniciados de Orbe, y es en este momento cuando se cruza delante de nosotros, un tema que ha causado varias polémicas, tanto internas como externas a nuestra sagrada Orden del Temple, me refiero al llamado "Esoterismo Templario", debido a que este tema ha divido en dos a los simpatizantes de la Orden del Temple, por una parte, los que ven a la Orden como una Escuela Iniciática, con todos los misterios que por añadidura derivan de tal calidad, y los que ven en la Orden del Temple tan solo a un grupo de religiosos devotos y guerreros, quienes rayan en lo fanático y por tal motivo, desdeñan todo lo que sea de carácter iniciático que tenga que ver con la Orden en sí, es más, condenan a todo el que haga alusión del conocimiento esotérico de la Orden del Temple, viéndola solo desde el punto de vista histórico-religioso. 

Nosotros, quienes somos integrantes activos de la Orden del Temple, debemos defender la postura Iniciática de la Orden, para lo cual es nuestro deber saber los hechos que acreditan esta teoría, a fin de que a través de la razón, fundemos nuestra fe en el conocimiento ancestral que entrega la Orden del Temple. 

Primeramente deberemos situarnos en los albores de nuestra Orden. Los nueve Caballeros fundadores, al mando de Fr+ Hugo de Payens, mantenían directa relación de tipo familiar con varios Iniciados medievales, sobre todo gnósticos, siendo el principal Bernardo de Claraval, pero el hecho histórico comprobable que pone en acción la teoría Iniciática de la Orden, ocurre durante el gobierno del segundo Maestre, me refiero a Fr+ Robert de Craón, quien tuvo intimas relaciones con el símil de la Orden del Temple del mundo Islámico, o sea Los Assasins, de quienes se puede decir que mantenían un esoterismo islámico único, y que han sido verdaderamente dilapidados por la historia occidental, dejándoles un no merecido rol de fanáticos religiosos, a semejanza de los grupos terroristas islámicos modernos, siendo que distan bastante de esa figura. Esta relación, llevó a la Orden del Temple a obtener diversos conocimientos tanto científicos como esotéricos que manejaba esta secta islámica, situación que también se repitió con los judíos, en especial con los cabalistas. Durante este periodo, la Orden ocultó en su seno a matemáticos, navegantes, metalúrgicos y esoteristas islámicos y judíos, a quienes llevó a Europa, con la finalidad de enseñar sus secretas doctrinas a Hermanos elegidos. Cabe señalar además, y tal como lo hiciera nuestro Hermano Fr+ Sebastián Arratia, en su trabajo titulado “Los Cataros y su Conocimiento Ancestral”, la Orden del Temple, también alimentó su saber con la Doctrina de éste grupo medieval, debido tanto a su cercanía geográfica como asimismo, por los lazos de familia que unían a miembros de ambas escuelas, y por sobre todo que muchos de los perfectos Cataros, a fin de escapar de las hogueras de la Cruzada Albigense, ingresaron a las encomiendas Templarias del Languedoc. Por otro lado, como lo he mencionado en mi trabajo titulado “El Arte Real”, fue durante el apogeo de la Orden del Temple, que comenzó a circular el Arte Real o Alquimia por Europa, y es aquí donde es preciso indicar que la Orden del Temple no tenía un esoterismo propio, sino que adoptó el conocimiento ancestral del mundo gnóstico (cristianismo), Cábala (judaísmo), paganismo griego, sufismo (islam), etc., cabe indicar que la Cábala encierra la mística judía, la cual deriva a su vez de la doctrina ancestral egipcia, y que por su parte el sufismo encierra la mística islámica y el zoroastrismo de Persia, o sea en resumen, la Orden del Temple unió todos estos conocimientos y los condesó en su “nuevo” esoterismo el cual con el correr del tiempo fue conocido como Alquimia y que hoy es conocido como el esoterismo del mundo occidental, dejando en claro que nuestros Hermanos son los custodios del Grial o conocimiento ancestral, el cual es mucho más antiguo, se pierde en el tiempo y ha servido de fuente para varias escuelas iniciáticas nacidas en el renacimiento y la época moderna, como lo son los Fidele de Amori, Rosacruces y la Masonería. Interesante es estudiar estas doctrinas y compararlas con el texto titulado “El Bautismo de Fuego” o la Regla Secreta del Temple, escrita por el Hermano Templario Roncelin du Fos, Maestre Provincial de Inglaterra en el siglo XIII, aunque este documento, no es ciento por ciento acreditado como oficial de la Orden, si lo es su autor, y por ende algo de cierto debe tener, a mi parecer era la regla del Circulo Intimo Templario, donde estaban los verdaderos Iniciados de la Orden. 

En este punto es necesario dirigirnos a la principal fuente del conocimiento arcano del Temple, es decir, a nuestro Señor Jesús el Cristo. Nuestro Señor, enseñó a sus contemporáneos la doctrina iniciática o el mensaje del Reino de Dios de dos maneras, para el pueblo a través de la “Midrashim” o parábola y a sus discípulos les dio una enseñanza más específica y oculta. Según los estudios realizados sobre la vida de nuestro Salvador, Jesús era un Esenio, Orden Iniciática que se dedicaba a la exhaustiva búsqueda de la perfección a través del trabajo y la oración, y que principalmente se dedicaban a sanar a los enfermos mediante trabajos energéticos, ya que se dice que para sanar a un enfermo, es necesario primeramente sanar el alma del mismo y era lo que hacia nuestro Señor y más aún es lo que nos conmina a realizar. 

El texto titulado “Los Grandes Iniciados” de Edouard Shuré, presenta un Capitulo completo sobre la relación entre el Salvador del Mundo y los Esenios, y como la doctrina que presenta este grupo, la cual tiene una data anterior al nacimiento de nuestro Señor, es tal cual como la presentó el Cristo en su ministerio por la Palestina, dando detalles de cómo Jesús de Nazareth llegó a la iluminación y fue reconocido por los Esenios como el verdadero Mesías, o sea el hijo de Dios, además de indicar que varias de las costumbres de los Esenios se podían ver en la vida pública del Cristo y su discípulos. 

Es importante señalar que el libro “El Segundo Mesías” de Cristopher Knight y Robert Lamas, indica que Jesús fundó una comunidad que es conocida por los estudiosos del tema como la “Iglesia de Jerusalén” y que a su muerte, su Hermano Santiago “El Justo” fue el encargado de continuar con su ministerio, o sea fue el primer Obispo del Cristianismo, no Pedro como lo señala la tradición cristiana, ya que Santiago fue encomendado por el Maestro para convertir a los Judíos a la nueva fe y Pedro a los gentiles. La enseñanza de Santiago, tiene un corte más elevada, tanto intelectual como espiritualmente, que la doctrina enseñada por Pedro, y es por ello que nuestra Orden ha tomado como uno de sus pilares fundamentales, a la carta de Santiago, de donde se derivan varias de las conductas que debe resguardar un Templario, tales como la tolerancia, la fe, las obras de caridad, la defensa del más débil y la fraternidad.

En definitiva, se puede resumir que toda la doctrina de la Orden del Temple, su ética y su filosofía gira entorno a lo siguiente: Conocimiento, Energía y Autodisciplina, tres pilares que conjugan todo lo que he descrito, el Conocimiento lleva al ser humano a comprender la magnificencia de la creación y cuál es el papel que el ser humano juega en él; la energía le lleva a dominar y dejarse dominar por la influencia superior divina, llamada Espíritu Santo por el cristianismo y como trabajar con ella en pos del bien comunitario y personal; y la Autodisciplina, le lleva a vivir una vida acorde a todos los preceptos que nos enseñó nuestro Maestro Jesús y que nos lo repite Santiago en su epístola, que se pueden resumir en hacer el bien, amar a los demás, y ser perfecto como lo es el Padre Celestial, estando todas estas máximas en nuestros Principios y Objetivos. 

4.- La Vida del Monje Guerrero: 

Al llegar a este punto de nuestro periplo, es necesario detenernos en el atributo más conocido del Templario y explicar que es ser un monje-guerrero. 

La Orden del Temple, en su periodo medieval tuvo una cara externa y una interna, la externa por todos conocida, dejaba ver que sus miembros eran frailes que combatían contra los infieles, llenos de devoción a Cristo. Por otro lado, la cara interna ha seguido hasta nuestros días, y hoy tal como antaño seguimos siendo monjes guerreros. 

Hoy, al guerrero del Temple le corresponde la lucha constante contra los vicios del mundo profano, debe llevar la luz donde esta no esté y en definitiva, debe preservar el equilibrio, pero esta pelea comienza cuando el Templario ya ha sido formado, por lo cual es deber del Caballero y Dama de la Orden combatir en nombre de nuestro Señor, a nuestros Hermanos Novicios y Escuderos, les es necesario prepararse y es en esta etapa, donde la faceta del monje toma una relevancia superior. 

La primera interrogante sería: ¿Qué es ser un monje?, según el diccionario de la Real Academia de la Lengua Española, un monje es un religioso de una orden monacal, por ende en el monacato es donde debemos colocar nuestra atención. 

El Monacato, es la instauración de un estado excepcional, en el cual toda nuestra vida debe girar en torno a Dios, y esa es la misión del Templario, todo en su vida debe ser hecho para y por la Mayor Gloria de Dios, cada una de sus acciones deben ser perfectas. El principal mandamiento del Cristo dice que debemos ser perfectos, por ende es nuestro deber trabajar y desarrollar todos los conocimientos que nos enseñan nuestros Hermanos de la Orden, ya que con ellos estamos progresando, a fin de acercarnos más a nuestro Señor y en definitiva serle útil. 

Ser un religioso conlleva vivir una vida de contemplación, no solo cuando estamos en el Templo, sino que todos los días de nuestra vida. El Templario debe ser un verdadero Sumo Sacerdote del Arte Real, debe obedecer a cabalidad todo lo que ha aprendido en su paso por el Temple, dejarse llevar por la influencia superior y lo más importante, debe compartir este conocimiento con los demás, a través de sus actos y ejemplo, a fin de que los demás vean en él, un reflejo de la divinidad o de la Luz y deseen acercarse a ella. 

Para finalizar este acápite, cabe indicar que el monje guerrero viene a unir al Templario con el mundo profano, ya que la misión de la Orden es actuar aquí y ahora, no buscar la redención una vez finalizado nuestro paso por el mundo material, la fe sin obras es fe muerta, dice Santiago, por ende debemos luchar contra el materialismo, la individualidad y ser verdaderos soldados de Cristo, quien nos conmina a que defendamos su creación, ¿Qué Templario no concurrirá al grito del Baussant mis Hermanos?, hay de aquel que no concurra a sus deberes, en el descanso, en la obra y en el combate, nos recuerda nuestro Querido Hermano Senescal en cada Capitulo y aun así fallamos una y otra vez y lo peor es que nos fallamos a nosotros mismos, y le fallamos a nuestro Señor, quien nos ama incondicionalmente. 

5.- Conclusión 

A modo de conclusión, puedo indicar que nuestra Orden del Temple es una Escuela Iniciática, y como tal forma Iniciados, hombres y mujeres completos, los cuales tienen características especiales, que les hacen destacarse entre las personas, por su moralidad, intelectualidad y espiritualidad, cualidades que siempre deben colocar al servicio de los demás, sin esperar nada a cambio, tal cual como lo hacían los Caballeros del Medievo. 

El Templario además es un religioso, cuyo fin es imitar a nuestro Señor Jesús el Cristo, para lo cual debe trabajar por el resto de sus días en su perfeccionamiento, obrar conforme a sus principios sin distinción alguna, demostrar su fe con obras y principalmente cumplir con su deber, ya que ha sido bendecido y se le ha mostrado la verdad, no para su propio beneficio y honor, sino que para ser útil y ayudar a los demás, dando el ejemplo y liderando a sus semejantes. El Templario debe hacer efectiva en él la Gran Obra de los Herméticos, la que consiste en sublimar su esencia hasta convertir su alma en oro, el cual nunca pierde su brillo ni se corrompe. 

Ser un soldado de Cristo es el más alto honor que se puede recibir, pero este honor no puede convertirse en soberbia, ya que la justicia divina demanda que el más fuerte debe auxiliar al más débil y ustedes hombres y mujeres poderosos de espíritu, deben ayudar a quienes se pierden en el mar de la intranquilidad de los sentidos y darles esperanzas de vida eterna, pero por sobre todo enseñarles el camino de redención que proclamo hace dos mil años el Salvador del Mundo.

 

 

 

Mis Hermanos, como palabras finales, les debo indicar que necesario es para todo Templario repasar día tras día la doctrina de nuestra Orden, fijarnos como meta principal seguir a nuestro Señor, en Mateo 10:38 se nos dice: “Y el que no toma su cruz y sigue en pos de mí, no es digno de mí”, he ahí la principal interrogante mis Hermanos, ¿Soy digno de recibir el nombre de Templario?, ¿Soy digno de recibir de parte de nuestro Señor su gracia?, la gracia del Señor es grande, y aunque fallemos una y mil veces, siempre seremos acogidos con infinito amor por él. En nuestra Iniciación se nos dijo que la principal virtud del Caballero es la dignidad y que siempre debemos mantenernos firmes y dignos aunque las peores pruebas se pongan ante nosotros, Santiago nos exhorta a que debemos alegrarnos profundamente, cuando seamos sometidos a cualquier clase de pruebas, sabiendo que la fe, al ser probada, produce la paciencia, y la paciencia debe ir acompañada de obras perfectas siempre a la Mayor Gloria de Dios.  

Non Nobis Domine Non Nobis, Sed Nomini Tuo Da Gloriam

  

Fr+ Walter Gallegos Cortés

Gran Prior

Gran Priorato Templario de Chile

 

BIBLIOGRAFIA 

  • Seminario Templario Hermanos Novicios.
  • Seminario Templario Hermanos Escuderos.
  • Seminario Templario Hermanos Caballeros y Damas.
  • El Ideal Iniciático, Oswald Wirth.
  • Las Cuatro Alas de Mercurio, Apiano León de Valiente.
  • Las Escuelas Iniciáticas, Apiano León de Valiente.
  • Los Grandes Iniciados, Edouard Shuré.
  • Los Cataros y su Conocimiento Ancestral, Fr+ Sebastián Arratia Heim.
  • El Arte Real, Fr+ Walter Gallegos Cortés.
  • El Segundo Mesías, Cristopher Knight y Robert Lamas.
  • Santa Biblia, Carta de Santiago.