Oraciones

San Ignacio de Loyola

San Ignacio de Loyola fue un religioso español, fundador de la Compañía de Jesús. Declarado Santo por la Iglesia Católica, fue también militar español, poeta, y se convirtió en el primer general de la orden. Consiguió reunir un grupo de seis compañeros a los que comunicó sus ideas y con los que sembró el germen de la Compañía de Jesús, haciendo juntos votos de pobreza y apostolado en la Cueva de Montmartre, se ofrecieron al papa Pablo III, quien les ordenó sacerdotes. En los años siguientes se dedicaron al apostolado, la enseñanza y al cuidado de enfermos. Los estatutos de la Compañía de Jesús.

 

Oraciones de san Ignacio de Loyola

Las oraciones escritas por san Ignacio de Loyola, fundador de la Compañía de Jesús, tienen un gran predicamento en todo el mundo, especialmente en el de habla española. San Ignacio vivía profundamente su fe, comprometido con Evangelio y entregado sin fisuras a la voluntad de Dios.

Sus oraciones son indicadas para cualquier edad, y son muy adecuadas para que los niños empiecen a meditar con algo más de profundidad sobre las oraciones que recitan. Estas de san Ignacio —impetuosas, llenas de vivas imágenes que expresan complicadas verdades de fe— son fáciles de comprender para el preadolescente que comienza a sentir individualmente su fe. La bravura, la generosidad y la entrega de san Ignacio son virtudes que los niños admiran y comprenden.

De todos los escritos, recopilamos cinco de sus más bellas oraciones.

  Oración de entrega

(Especialmente recomendada para la oración matinal y para la acción de gracias tras comulgar.)

Tomad, Señor, y recibid
toda mi libertad,
mi memoria,
mi entendimiento
y toda mi voluntad;
todo mi haber y mi poseer.

Vos me disteis,
a Vos, Señor, lo torno.
Todo es Vuestro:
disponed de ello
según Vuestra Voluntad.

Dadme Vuestro Amor y Gracia,
que éstas me bastan.
Amén.

Alma de Cristo

(Especialmente recomendada para la oración matinal y para la acción de gracias tras comulgar.)

Alma de Cristo, santifícame.
Cuerpo de Cristo, sálvame.
Sangre de Cristo, embriágame.
Agua del costado de Cristo, lávame.
Pasión de Cristo, confórtame.

¡Oh, buen Jesús!, óyeme.
Dentro de tus llagas, escóndeme.
No permitas que me aparte de Ti.
Del maligno enemigo, defiéndeme.
En la hora de mi muerte, llámame.

Y mándame ir a Ti.
Para que con tus santos te alabe.
Por los siglos de los siglos. 
Amén.

 Hacer oración

(Para antes de hacer un rato de oración mental)

Señor, de verdad deseo prepararme bien para
este momento, deseo profundamente que todo mi
ser esté atento y dispuesto para Ti.

Ayúdame a clarificar mis intenciones.
Tengo tantos deseos contradictorios...
Me preocupo por cosas que ni importan ni son
duraderas. Pero sé que si te entrego mi corazón
haga lo que haga seguiré a mi nuevo corazón.

En todo lo que hoy soy, en todo lo que intente
hacer, en mis encuentros, reflexiones, incluso
en las frustraciones y fallos
y sobre todo en este rato de oración,
en todo ello, haz que ponga mi vida en tus manos.

Señor, soy todo tuyo. Haz de mí lo que Tú quieras.
Amén.

 Señor, Tú me conoces

Señor, Tú me conoces mejor 
de lo que yo me conozco a mí mismo.
Tu Espíritu empapa 
todos los momentos de mi vida.

Gracias por tu gracia y por tu amor 
que derramas sobre mí.
Gracias por tu constante y suave invitación 
a que te deje entrar en mi vida.

Perdóname por las veces que he rehusado tu invitación,
y me he encerrado lejos de tu amor.

Ayúdame a que en este día venidero 
reconozca tu presencia en mi vida,
para que me abra a Ti.
Para que Tú obres en mí,
para tu mayor gloria.

Amén.

Oracion para rezar en todo momento

Ayúdame a clarificar mis intenciones.
purifica mis sentimientos, 
santifica mis pensamientos 
y bendice mis esfuerzos,
para que todo en mi vida 
sea de acuerdo a tu voluntad.

Tengo tantos deseos contradictorios...
Me preocupo por cosas 
que ni importan ni son duraderas.
Pero sé que si te entrego mi corazón
haga lo que haga seguiré a mi nuevo corazón.

En todo lo que hoy soy, 
en todo lo que intente hacer,
en mis encuentros, reflexiones, 
incluso en las frustraciones y fallos,
y sobre todo en este rato de oración,
en todo ello, 
haz que ponga mi vida en tus manos.

Señor, soy todo tuyo. 
Haz de mí lo que Tú quieras.

Amén.