Administración Inicial

POR VÍCTOR HUGO BASSINO

25 May 2014 La sede oficial del Temple quedaba en Jerusalén, aunque la sede social y económica-financiera en París. La administración del vasto imperio se dividió en dos zonas. Como dice Charpentier, «En Oriente el Temple era un ejército en campaña mientras que en occidente era un factor de civilización y pacificación». No obstante, dentro de Occidente, en España y Portugal se guerreaba también contra el musulmán pero a diferencia de la de Oriente era una lucha en la que predominaban las «posesiones» de castillos.

Las provincias de Occidente solían ser diez o doce, variando su número de acuerdo a las circunstancias: Francia, Inglaterra con Escocia e Irlanda, Flandes, Auvernia, Poitou, Aquitania, Provenza, Cataluña, Aragón, Portugal, Apulia, Sicilia y Hungría. Todos poseían Maestres o Comendadores. Trabajaban para alimentar y costear los gastos de la guerra en Palestina y España donde se guerreaba también sin tregua. Existían dos tipos de Capítulos, el ordinario y el general.

El Capítulo Ordinario era una especie de Corte de Honor, se reunía semanalmente allí donde hubiera cuatro o más hermanos y su objeto era juzgar las faltas mutuas. Secundariamente también se hablaba y decidía sobre la marcha diaria de la comunidad.

La confesión de faltas mutuas, que tiene un principio evangélico («Confesaos, pues, mutuamente vuestras faltas y orad unos por otros para que os salvéis.», Sg. 5,16), fue luego uno de las acusaciones que se hicieron contra ellos. No obstante se debe señalar que en ningún momento los hermanos tomaron esto como confesión sacramental pues mientras estuvieron detenidos rogaron reiterada e infructuosamente que se les administrará confesión y comunión.

El Capítulo General era una especie de Asamblea General que trataba sobre el nombramiento de oficiales y la administración de la Orden. Tenía también función de Tribunal de Apelación de los temas judiciales remitidos por los Capítulos Ordinarios. Se celebraban al menos una vez al año. Normas y Costumbres En principio se establecen las diadas, los caballeros salen de dos en dos, comen dos en la misma escudilla. El clásico sello de dos hermanos montando el mismo caballo es la expresión de lo dicho.

Es un símbolo de pobreza, humildad («Dos orgullosos no cabalgarían en la misma silla») y sin duda de acuerdo en el destino común. Se harán otras consideraciones al respecto en «Supuestos». Esa dualidad predominaría en toda la vida templaria, citaremos algunos ejemplos: Orar y guerrear. Blanco y negro - del estandarte. Imperio Occidental y Oriental. Vida monástica y militar. Catedrales y Fortificaciones. Imagen externa de lucha e interna civilizadora e impulsora del comercio. Con el musulmán, guerra sin cuartel y diplomacia.

En sus reglas predominó la trilogía: Aceptar el combate contra herejes, por más que fueran tres contra uno. Responder a ataques de cristianos sólo después de haber sido agredidos tres veces. Al faltar a sus deberes, ser flagelados tres veces. Comer carne tres veces por semana; los días que no la comían podían tomar tres platos. Comulgar tres veces al año. Oír misa tres veces por semana. Dar limosna tres veces a la semana. Del mismo modo que los caballeros no podían pedir cuartel durante el combate, tampoco podían pagar rescate si eran hechos prisioneros.

Cuando los templarios montan el campamento, se determina en primer lugar el emplazamiento de la capilla. Al lado, el maestre levanta su tienda, junto a la carpa del Mariscal y del Comendador de la Provincia. A continuación, bajo el grito «Albergaos, hermanos en nombre de Dios», todos levantan sus tiendas, en círculo cuyo eje es la capilla.

A diferencia de las novelas de caballería donde el escudero sigue al caballero, en el Temple las cosas ocurrían de forma inversa. Cada hermano debía colocar delante a su escudero, para vigilarlo mejor. Frente al enemigo sólo está permitido abandonar el escuadrón «para acudir en socorro de cualquier cristiano que corriera a la desesperada si le siguiera un turco para matarlo».

En guerra quién lleva el estandarte no se encuentra en condiciones de poderse defender ya que tiene con él, ocupada la mano derecha y la izquierda con las riendas. De ahí que deba ser rodeado por cinco o diez caballeros para defenderlo. Uno de ellos lleva un segundo estandarte enrollado en una lanza, que debe desplegar si cae el portador del primero.

«Si un hermano queda separado de su cuerpo en una refriega, se unirá a la primer bandera que consiga, preferentemente la del Hospital». «En derrota queda prohibido abandonar el campo de batalla mientras permanezca desplegado el estandarte».

El entierro se realiza sin ataúd, boca abajo con el hábito clavado a una tabla, la que se introduce dentro de la fosa. Fuente: Los Caballeros Templarios vida, muerte y resurrección. Dr. Horacio Della Torre Página Web Sitio Oficial www.templariosdeargentina.org Facebook templarios de argentina